miércoles, 30 de abril de 2008

Guia para dejar de fumar

Dejar de fumar es posible y tú puedes conseguirlo
Estás a punto de iniciar un proceso que te llevará a ganar en salud y calidad de vida, para tí y para quienes te rodean. También, y no menos importante, vas a comenzar a librarte de un sentimiento de dependencia que hace tiempo que te atenaza.

En primer lugar: no te precipites

Es probable que, como la mayoría de las personas que fuman, encendieras tus primeros cigarrillos sin tener un motivo muy claro para hacerlo. Tampoco conocías exactamente las consecuencias de tal decisión. ¿Te acuerdas de aquellos primeros cigarrillos?.

Tú no eres una excepción. Gran parte de las personas que fuman empezaron por mimetismo o porque amigos suyos lo hacían. Empezaste sin saber muy bien por qué y sin disponer de todos los elementos necesarios para tomar una decisión informada y elegir conscientemente lo más conveniente. Lo cierto es que, casi sin darte cuenta, te encontraste fumando regularmente. Desde entonces ha pasado mucho tiempo y has repetido miles de veces el acto de encender un cigarrillo y has dado millones de caladas.

No pretendas librarte de un plumazo de lo que lleva tanto tiempo integrado como parte de tu forma de funcionar normalmente
Fumar ha pasado a formar parte de tu propia forma de vida y de relación con tu entorno. Además desde que empezaste a fumar regularmente tu organismo necesita el tabaco para funcionar.

Por ello, si quieres dejar de fumar, no te precipites. Dejar de fumar requiere un proceso para desandar el camino que tu consumo reiterado de tabaco te ha hecho recorrer. Si quieres recuperar la libertad que perdiste -sin saberlo- al inicio de este camino, debes desandar lo recorrido. Y ello requiere ir dando pasos en firme para conseguir tu objetivo.

Los primeros pasos de este camino consisten en:

Saber qué te proporciona el tabaco.
Tener muy claro qué vas a ganar, personalmente, si lo dejas.
Conocer en qué consiste tu dependencia del tabaco.
Conocer cómo puedes superarla.
Planificar cómo te librarás de esta dependencia.
Reconocer qué satisfacciones te proporcionará dejar de fumar y poder disfrutarlas.

informacion sacada de la siguiente pagina

Sangriento pero realista

viernes, 25 de abril de 2008

A mis amigos fumadores



A mis queridos amigos

Marbelly Vallejos



Esto va a mis queridos amigos y compañeros de clase que tienen el hábito de fumar:

Un derecho a la vida es hacer lo que nos parezca y expresarnos libremente, pero eso no significa que sus actos tengan que molestar el derecho de los demás a respirar un aire sano. Yo se que con este pequeño fragmento que les estoy dedicando me van a tachar de neurótica o reprimida por que no fumo sin embargo quiero que entiendan o razonen sobre el daño que con su acto, que ahora se le puede llamar derecho personal, le causan un gran daño a su salud y a la salud de quienes los rodean.

En la universidad por ejemplo, mi grupo de amigos y compañeros fuman, pero como evitar estar con ellos si compartimos una misma aula de clase, un mismo pasillo, aventuras, alegrías y tristezas, sin embargo cuando les pido que se aparten cuando están fumando o les digo que pongan el cigarrillo en otra dirección para que el humo no alcance a mis pobres pulmones, me contestan lo siguiente:

Roberto: ay-ay-ay-ay, que fresada Marbelly.
Kurt: que marbelly, si es rico fumar, no molestes.
Rosario: apártate vos, anda escóndete en una caja de cristal para que no llegue el humo.
Mara: jajaajaaja sólo por eso me siento a tu lado mientras me lo fumo.

Por favor, mil veces se los voy a pedir, retírense mientras fuman, no les estoy pidiendo que dejen de fumar por que yo se que no me van hacer caso, aunque no puedo negar que si deseo que dejen ese maldito vicio que les esta robando la oportunidad de jugar con sus hijos un partido de futbol en un futuro.

jueves, 24 de abril de 2008

mi primer cigarrillo

Mi primer cigarrillo

Marbelly Vallejos

Creo que con mi anécdota muchos se sentirán identificados, ya que trata de mi primera vez con un cigarrillo, aquella primera vez que se remonta en los años de mi secundaria.

Era a comienzos del nuevo milenio, recuerdo que cursaba mi primer año de secundaria, estaba en esa edad en la que la curiosidad azota, además todo lo desconocido tenia que volverse común para evitar burlas de mis amigos o compañeros que pregonaban ser ya experimentados en la materia.

La primara vez que yo fume un cigarrillo no fue en una fiesta, ni en ninguna celebración en especial. Estaba en casa de mi querida amiga Ericka, después de haber cumplido con las tareas del día, nos encerramos en su cuarto, ella levanto la almohada en la cabecera de la cama y agarró un paquete de cigarrillo, me ofreció, yo sonreí y le di un no inseguro como respuesta.

“nunca te has fumado uno, uyyy si yo hasta el tren se hacer ya, mira te muestro y luego te fumas uno yo te enseño como se hace el golpe, si es fácil”, recuerdo que me dijo la chaparra como cariñosamente le decíamos en secundaria.

Agarre el cigarrillo me temblaba la mano y el corazón me palpitaba rápidamente pero al final del día estaba aprendiendo a fumar por lo tanto los nervios no importaban. Cuando di el primer sorbo me ahogué, comencé a toser sin parar y a pensar, ¿cual era el chiste o lo rico de ésto?

Ericka se burlaba de mí y me decía que fumar era rico y placentero, pero yo realmente no sentía nada placentero estar destilando humo por mi boca. “Es que no sabes hacer el golpe”, me repetía una y otra vez, con unas cuantas clases más aprenderás.

Así fue, logre hacer el famoso golpe, sin embargo continuaba con la misma pregunta, donde esta lo rico y placentero en fumarse un cigarrillo. No sentía ninguna emoción, ni nada realmente extraordinario, a pesar de eso no puedo negar que a lo largo de mi secundaria si mal no hago mis cálculos me fume como unos diez cigarrillos pero todo por moda, por hacerle compañía a chicas como Sandra (otra compañera), que fumaba como chimenea.

Como diez cigarrillos en mis casi ya veinte años de vida, no es una cantidad considerable cuando en el mundo existen personas que se pueden fumar diez en menos de tres horas dañando de esa manera su salud y la salud de los que lo rodean.

Hoy puedo decir que soy una de los pocos adolescentes que le dicen no al cigarro, corrí con suerte de no enviciarme y no dejarme comer por la moda y la rutina de este maldito vicio que tiene encerrado a muchos.

Ahora en la universidad, la mayoría de mis amigos fuman sin embargo no se si es mi madurez y mi seguridad que ya no se me apetece ni por moda fumarme un cigarrillo. Con respecto a Ericka mi querida amiga la última vez que la vi, (hace dos años) me dijo que ese bandido cigarrito no la quería dejar a ella, pero ella si a él por que era muy dañino para su salud.